Sí. Con la edad, las arterias se vuelven más rígidas, menos elásticas, y aumenta así la probabilidad de desarrollar hipertensión arterial (HTA), sobre todo a partir de los 60 años. Esto no significa que la HTA sea algo inevitable, pero sí que conviene vigilar más la PA y ser especialmente cuidadoso con los factores modificables de riesgo vascular, como el estilo de vida, según vamos envejeciendo.
Una vez diagnosticada la HTA y, sobre todo tras indicar tratamiento farmacológico, los pacientes suelen formular esta pregunta. Por desgracia, sabemos que, salvo en los raros casos de HTA secundaria que tengan otro tipo de abordaje (cirugía, angioplastia, etc.), sabemos que en la práctica es así siempre.
En ningún texto de medicina se hace referencia a la existencia de una “hipertensión emocional”. Sin embargo, es cierto que un término tan extendido entre la gente, algo de verdad conlleva. Lo que sí es verdad en medicina es que hay hipertensos con gran variabilidad de sus cifras de Presión Arterial y otros con menor variabilidad. Para el reconocimiento de esta situación nos es de gran ayuda el Holter de presión arterial, o sea, el registro de Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial (MAPA).
Por desgracia, la HTA es una enfermedad en general asintomática, salvo cuando las cifras de presión arterial están francamente elevadas y durante un espacio de tiempo prolongado. La mejor evidencia de que ello es la cantidad de personas que se han enterado de que son hipertensas después de haber sufrido un accidente vascular, bien cerebral, bien coronario. Ello no quita para que haya algunas personas que cuando notan ciertos síntomas, en particular cefalea a nivel occipital o jaqueca tensional, se toman la Presión Arterial y, efectivamente, la tienen alta.
Sí. De hecho, muchas personas se enteran de que tienen hipertensión en una revisión rutinaria o al consultar por otro motivo de salud. Por eso se recomienda medir periódicamente la PA, incluso en personas sin síntomas ni antecedentes conocidos, especialmente a partir de los 40–50 años o si existen otros factores de riesgo o enfermedades como la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo o la obesidad.
La mayor parte de los pacientes se toman la Presión Arterial cuando se sienten mal, y por ello, esas cifras de Presión Arterial no son representativas de la Presión Arterial del día a día. La Presión Arterial debe tomarse a intervalos semanales, eligiendo un día fijo en semana y, si es posible, tomársela hasta tres veces ese día, por ejemplo, por la mañana, a mediodía y por la noche a horas prefijadas.
• La Presión Arterial se debe tomar en el brazo, no en la muñeca.
• La anchura normal del brazal para adultos es de 13-15 cm. La bolsa interior de goma debe cubrir 2/3 de la longitud del antebrazo y ser lo suficientemente larga para abarcar al menos el 80% de su circunferencia.
• En caso contrario, el enfermo debe comprar un brazal de ancho especial.
• El individuo debe evitar el ejercicio, comer, ingerir cafeína y fumar durante, por lo menos 30 minutos previos a la medición de la presión arterial.
• La habitación debe ser confortable y silenciosa, y el sujeto debe descansar por lo menos cinco minutos antes de la toma de la presión arterial.
• Un método alternativo es tomarla tres veces, a intervalos de 2-3 minutos. Si la última de ellas es la más baja, debe entenderse que las otras tomas son fruto de un fenómeno de alarma ante el propio aparato. En tal caso, se debe apuntar solo la última.
La evidencia epidemiológica sugiere una relación inversa entre ingesta de potasio e Hipertensión Arterial. Se ha postulado que las dietas ricas en potasio protegerían de los ictus. No obstante, hay que tener en cuenta que la Hipertensión Arterial es una de las principales causas de enfermedad renal crónica (ERC) y que ella puede conducir a la hiperpotasemia, por lo que no podemos aconsejar esto a todos los pacientes.
La relación entre la sal y las cifras de PA ha sido probada en los estudios INTERSALT, y más recientemente en el estudio DASHS; si bien esta relación es real en ensayos epidemiológicos, hay algunos enfermos que son sal-sensibles y otros que no lo son tanto. Salvo que el médico o la Unidad de Hipertensión Arterial dispusieran de los medios para diagnosticar si el paciente es o no es sensible a la sal, debe recomendarse disminuir el consumo de sal a todos los hipertensos.
Aunque no hay gran evidencia en este sentido, algunos estudios han planteado que los suplementos de calcio disminuyen las cifras de Presión Arterial, particularmente en pacientes con renina baja.
Sí, ya que la Presión Arterial es, como hemos dicho, a veces muy variable en el día, y dentro de esa variabilidad, la Presión Arterial está generalmente más baja cuando el paciente no se encuentra expuesto a estrés, lo que ocurre frecuentemente en el domicilio. El fenómeno caracterizado porque la Presión Arterial se eleva solo en la consulta del médico se denomina Hipertensión Arterial de “bata blanca”.
No desde un punto de vista etiológico, pero sí que influye mucho sobre la variabilidad de la TA, sobre la dificultad en su control y, en consecuencia, sobre la morbimortalidad derivada de ella. Hace bastantes años, nuestro grupo publicó que existe una elevación de la presión arterial durante el trabajo en médicos que ejercían en nuestro hospital.
Evidentemente, no, si no quiere volver a tenerla alta.
De no estar contraindicado por patología asociada (insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria sintomática), el ejercicio aérobico ha demostrado ser de gran beneficio en el tratamiento de la Hipertensión Arterial. No solo por su efecto en reducir el peso, sino porque también disminuye las cifras tensionales. Este efecto es beneficioso aun en personas añosas, siempre y cuando el ejercicio se adapte a sus posibilidades.
Debe buscar atención urgente si la PA está muy elevada (por ejemplo, por encima de 180/110mmHg) o se acompaña de síntomas como dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, debilidad en una parte del cuerpo, dificultad para hablar, dolor de cabeza brusco e intenso, dolor intenso agudo y brusco en espalada, o alteración de la visión. Estos síntomas pueden indicar una complicación grave de la HTA y habría que ser valorada en el medio hospitalario, pues podría ser el inicio de un evento vascular (ictus, infarto de miocardio, disección aórtica, insuficiencia cardiaca) y requieren atención inmediata.